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PUEBLOS DE MENORCA
MAÓ Maó es el centro administrativo de Menorca desde que los británicos así lo establecieron en el s.XVIII. La presencia británica en la ciudad es notable, especialmente en algunos elementos arquitectónicos, los “boinders” los cuales se pueden encontrar en las principales calles de la población. También de influencia británica son las ventanas de guillotina y las cerraduras de algunas puertas. El puerto de Maó es una auténtica perla del Mediterráneo tanto por sus dimensiones como por su seguridad. El ayuntamiento también es uno de los edificios más destacables. Fue inaugurado en 1613 y reformado en 1789. Conserva la fachada neoclásica cuyo reloj fue aportado por el gobernador inglés Richard Kane. En su interior puede visitarse la galería de menorquines ilustres. Justo en frente del Ayuntamiento se encuentra el Principal de Guàrdia, edificio municipal que conserva la esencia de la arquitectura británica, con su fachada roja y blanca. También en esta misma plaza se ubica la Iglesia de Santa Maria, lugar de culto del gótico tardío y reconstruida entre 1748 y 1772. En su interior se encuentra un gran órgano, compuesto por cuatro teclados que hacen sonar a 3.120 tubos, de los cuales 250 son de madera. Detrás de este edificio está la plaza de la Conquesta, con el monumento en memoria del rey Alfonso III que conquistó Menorca a los musulmanes en 1287. En la cabecera de la plaza se encuentra la Biblioteca Pública, también denominada Casa de Cultura, un antiguo palacio del s.XVIII que fue construido sobre construcciones medievales. Otras iglesias que ofrecen elementos de interés son la del Carme (edificio neoclásico y uno de los templos más espaciosos de la ciudad) y la de Sant Francesc, perteneciente al s.XVIII y que linda con el Museo de Menorca. Junto a la iglesia del Carme encontramos su Claustro, hoy en día centro comercial y que ofrece todo tipo de servicios, además del mercado de verduras y carnes. En el interior del Claustro suelen celebrarse actuaciones musicales. En sus aulas se encuentran diversas dependencias municipales y el conservatorio de música. Muy cerca de este edificio también se puede visitar el mercado del pescado que data del año 1927. En cuanto a los espacios culturales, cabe destacar el Teatro Principal. Este teatro operístico es el más antiguo de España diseñado por el arquitecto, literato y cantante de ópera florentino Giovanni Pelaggi, e inaugurado en 1829. Puntero muchos años en temas operísticos, ha acogido en sus temporadas de ópera las más grandes figuras mundiales. Fue objeto de una profunda rehabilitación entre 1997 y 2001. Desde entonces, desarrolla una programación intensa y muy variada. La Esplanada, primer gran espacio público de la ciudad, ha modificado su fisonomía en numerosas ocasiones. Las casernas construidas por los ingleses, en el s.XVIII, determinaron su uso como plaza de armas; destino que compartió durante mucho tiempo con un hermoso paseo llamado Isabel II. Transformada en parque y zona verde, acoge un mercado semanal y se ornamenta con esculturas de Timoner, Otero y Lucarini. Digno de mención es el parque Nicolau Ribio, espacio temático donde se puede conocer gran parte de la flora autóctona de Menorca. Otro espacio verde es el Parque d’Es Freginal. Es un parque urbano y un antiguo barranco que por las propias condiciones del terreno no se urbanizó nunca y que quedó en medio de la ciudad como un gran huerto. Municipal desde los años 70, se ha convertido en el pulmón verde más importante de la ciudad. Puerto de Maó: el puerto de Maó es un elemento vivo de la ciudad, que cambia de temperamento y ritmo según el momento del día o la época del año. Además de albergar la zona de bares nocturnos y de restaurantes de aire marinero, el puerto de Maó tiene diversos usos: es la entrada por vía marítima a la ciudad y también ofrece resguardo a embarcaciones deportivas, veleros y a las pocas barcas de pescadores que faenan. En el puerto existen varios islotes, todos ellos con su historia particular. La Illa del Rei, denominada así por ser el lugar de desembarco del rey Alfonso III y en donde en 1711 se construyo el primer hospital. El Lazareto , por detrás de la Illa del Rei, conserva una edificación sanitaria, que entre 1817 y 1917 dio servicio a los barcos que podían ser portadores de personas o mercancías infectadas y que estaban obligados a pasar una cuarentena. Más allá del Lazareto, ya en la línea del horizonte y elevada sobre la gran península de La Mola, se alza la fortaleza de Isabel II. Conocida popularmente como La Mola, fue edificada a mediados del s.XIX, por orden de la reina Isabel. Tenía como finalidad la protección del puerto de Maó, que, desde la voladura del castillo de San Felipe, había quedado indefenso ante posibles invasiones. Sant Climent: Saliendo de Maó, en dirección a Cala’n Porter y dejando el desvío que conduce al aeropuerto, encontramos la pequeña localidad de Sant Climent, punto desde donde se puede acceder a diversas playas del municipio mahónes.
CIUTADELLA En Ciutadella se encontraran numerosas iglesias, palacios y edificios singulares. La población que fue capital de la isla antes de las dominaciones británicas conserva un cierto aire medieval que se manifiesta en las fiestas de Sant Joan. Cabe destacar la plaza des Born, auténtico punto neurálgico donde se encuentra el ayuntamiento, un edificio del s.XIX y de estilo ecléctico. En la plaza se halla el obelisco en memoria del desastre turco ocurrido en el “año de la desgracia” (1558), cuando los turcos saquearon y expoliaron la mayoría de los tesoros de esta ciudad. También es la plaza escogida para el mercado artesanal y para la celebración de una parte importante de las fiestas de Sant Joan, ya que aquí tiene lugar “es caragol des Born”. En los alrededores de esta plaza también se hallan los principales palacios señoriales de Ciutadella, algunos de los cuales pueden visitarse. Desde Es Born se accede fácilmente a la plaza de la Catedral, otro espacio que merece destacar, tanto por su fachada exterior como por su interior. Dicha plaza es el centro neurálgico desde donde se ramifican calles que invitan al paseo, por su atractivo y densidad histórica, y donde al mismo tiempo se pueden encontrar numerosos comercios, bares, restaurantes, el mercado de la ciudad y un sinfín de servicios que se extienden hasta Sa Contramurada, donde está ubicada la muralla que protegía la ciudad. Siguiendo por la calle de Ses Voltes, se encuentra el monumento al “Be” (cordero), que representa otra alusión a las fiestas populares. En el interior de estas calles también puede visitarse el Museo Diocesano, el convento de Santa Clara o el bastión de Sa Font, donde se encuentra ubicado el museo municipal. Más allá de la Contramurada existen otros puntos de interés para visitar: la ermita de Sant Joan de Misa y las playas vírgenes de Macarella, Macarelleta y Cala’n Turqueta. Ciutadella también es rica en monumentos arqueológicos. Algunos de ellos son Cala Morell, Son Catlar, Torre Trencada, Torre Llafuda o la naveta des Tudons. La naveta des Tudons es el monumento mejor conservado de la isla y sintetiza de alguna manera la prehistoria de Menorca. Este monumento, que se encuentra a la derecha de la carretera Ciutadella – Maó, es la primera obra de arquitectura que sobre el suelo español se conserva, y algunos estudios lo han calificado como el edificio más antiguo de Europa. La naveta es una construcción funeraria evolucionada, de planta alargada, que se desarrolló en la época pretalayótica final. Tiene una fachada cóncava y una planta de herradura, con ábside en su parte posterior. La naveta ha generado varias leyendas populares, de carácter mítico. El puerto de Ciutadella: en consonancia con el casco urbano de Ciutadella, el puerto guarda rincones de gran belleza. La anchura máxima de esta entrada natural es de 500m en su bocana, aunque se estrecha considerablemente en el otro extremo. En la entrada del puerto se encuentra la torre de Sant Nicolau, infraestructura de carácter defensivo y de planta octogonal construida durante el sibgo XVII en la entrada del puerto para poder avistar la aproximación de barcos turcos a la isla. Aunque si se prefiere la diversión nocturna, es mejor el otro extremo del puerto donde se encuentran un sinfín de discotecas, bares y restaurantes. La Catedral de Menorca: La Catedral de Menorca fue construida por orden del rey Alfonso III en el mismo lugar que ocupaba antes la antiguo mezquita, cuyo minarete fue más tarde transformado en el campanario actual. La construcción, iniciada hacia el año 1300, finalizó en 1362. La iglesia es un bello edificio del arte ojival, notable por la anchura de la nave y flanqueada por seis capillas a cada lado. La puerta lateral conserva su ornamentación medieval y fue restaurada entre 1939 y 1941. En el interior cabe destacar la capilla de las Ánimas, barroca del comienzo del s.XVII, con columnas primorosamente cinceladas. Profanada y saqueada en los primeros días de la Guerra Civil, fue restaurada en la forma actual por el obispo Bartolomé Pascual. El altar mayor, monolito de mármol, está cobijado por el baldaquino de 15m de altura. En el fondo del ábside, bajo la imagen de la Titular, la Virgen en el misterio de la Presentación de Jesús en el Templo, se halla la Sede Episcopal, con un mármol romano bendecido por el Papa Pio XII para significar los vínculos de fe y devoción de esta iglesia de Menorca con la Cátedra de Pedro. A sus lados está el coro que antes de la reforma ocupaba la parte central de la nave.
ALAIOR Alaior es la tercera localidad de Menorca en cuanto a número de habitantes. Además de ser un lugar turístico destacado (en este municipio se encuentran las playas de Son Bou y Cala’n Porter) también posee numerosas fábricas de queso y de calzado, y conocido también por ser centro de producción lechera. Aquí es donde nació la popular marca de helados “La Menorquina”. La ciudad fue fundada por la corona aragonesa, concretamente fue Jaume II quien rebautizó este emplazamiento. La comunidad nació como un grupo social estructurado, que se fue estableciendo en torno a la iglesia, de acuerdo con el modelo urbanístico típicamente medieval, de callejones sinuosos desplegados alrededor de una construcción religiosa. Varios son los elementos arquitectónicos dignos de mención en el núcleo urbano. Por una parte, encontramos la iglesia y el claustro de San Diego del s.XVIII, conocido como el “Pati de sa Lluna”. El Palacio de Can Salort es otro edificio visitable. Este monumento, una casa señorial del mismo s.XVIII, alberba actualmente la extensión universitaria de la Universitat de les Illes Balears. En este municipio se encuentran algunos de los monumentos arqueológicos mejor conservados y más característicos de la época talayótica como la Torre d’en Galmés, la cual ha sido calificada como un conjunto excepcional en toda la prehistoria de Baleares. También está el poblado de Torralba d’en Salort, gran conjunto arqueológico que fue habitado desde la prehistoria hasta la Edad Media. Otro resto es la basílica cristiana de en la playa de Son Bou junto al mar. El conjunto data del s.V, momento en que las relaciones entre Menorca y el norte de África eran estrechas. El resto contiene una pequeña iglesia rectangular y está orientada de este a oeste. Resulta interesante la pila bautismal, cuya forma es cilíndrica, algo poco usual en las basílicas de Menorca. En su interior se halla una zona de enterramientos y otras construcciones probablemente de tipo monacal.
ES MERCADAL Es Mercadal es el punto central de la isla, y se sitúa en un pequeño valle a los pies de Monte Toro, el punto más alto de Menorca con 357m de altura. La localidad fue creada como asentamiento intermedio durante la repoblación de la isla por los catalanes en el s.XIV. De sus casas blancas, sobresale la iglesia de Sant Martí, construida en el siglo siguiente al inicio de la fundación de la población. Otro punto de interés es el aljibe que mandó construir el gobernador Kane en el s.XVIII. Una actividad que goza de tradición en Es Mercadal es la repostería. Conocidos son los “carquinyols”, los “amargos” y el “torró cremat”, elaborados de forma artesanal. También son conocidos algunos restaurantes de este municipio, por los platos típicos menorquines que se preparan en ellos. En la carretera de Maó – Es Mercadal, antes de llegar al núcleo urbano, se puede observar a mano izquierda un curioso fenómeno erosivo de la naturaleza, una roca que ha sido bautizada como “Sa Penya de s’Indio” (Peña del Indio) cuya silueta insinúa la cabeza de un apache, con su penacho de plumas. Enfrente existe un pequeño merendero para poder observarla. Saliendo del núcleo urbano, y en dirección al norte, encontramos algunas playas cómodas por el acceso y por los servicios que se prestan, como es el caso del Arenal d’en Castell, Macaret o Son Parc (donde se encuentra el único campo de golf de la isla), pero también rincones de gran belleza como es el largo y estrecho puerto natural de Addaia, también en la costa norte. Capítulo aparte merece el cabo de Cavalleria, donde el paisaje es totalmente insólito y evoca uno de esos parajes lunares y desérticos. En Cavalleria se levanta un gran faro, único elemento arquitectónico del paisaje, que termina con unos abruptos acantilados. Antes de alcanzar el faro se puede visitar el Ecomuseo de Cap de Cavalleria, en el predio de Santa Teresa. La historia ha dejado su huella en esta zona. Aquí se puede encontrar el antiguo fondeadero romano de Sanitja que se incluye en los espacios visitables del Ecomuseo. Entre los mitos que han perdurado, se cuenta que en este paraje existió una ciudad que se encuentra sumergida bajo las aguas.
Monte Toro Además de ser el punto más alto de Menorca, es el centro espiritual. La Mare de Déu del Toro es la patrona de Menorca. El culto religioso se inició en Monto Toro con la restauración de la religión católica tras la reconquista de Alfonso III, que en 1287 incorporó la isla a la Corona de Aragón. Pocos años después se construyó la capilla dedicada a la Virgen, obra de la orden de la Merced. El recinto ha sufrido calamidades y desgracias en diversas ocasiones, aunque siempre se ha salvado la imagen de la Virgen. Monto Toro es, sin duda, un punto de referencia para los creyentes, que ven en su cima una expresión de religiosidad en estado puro. Ejemplo de ello es que en 1949, se levantó la estatua dedicada a los menorquines que fallecieron durante la guerra de Marruecos de 1925. Asimismo, existen esculturas en memoria de aquellos menorquines que, durante el s.XIX tuvieron que emigrar a Argelia y La Florida. El santuario también ofrece la posibilidad de utilizar un refugio para grupos juveniles y también posee una Casa de Espiritualidad al servicio de la formación espiritual. También se encuentran espacios comerciales, como la posada-restaurante.
FORNELLS Fornells es un antiguo pueblo de pescadores donde la actividad pesquera sigue estando viva en esta localidad. Sus habitantes viven dedicados al mar, a su espléndida bahía, un verdadero tesoro natural de la costa norte con una longitud de 4km y hasta 2km de ancho, y que en alguna ocasión ha sido calificado de “mar interior” debido a la tranquilidad de sus aguas y a las numerosas calas que se sitúan en este tramo de costa. Tal es la relación de este lugar con el mar que en julio se celebra la procesión marinera de la Virgen del Carmen. Esta conmemoración de carácter religioso consiste en una salida de numerosas barcas desde el puerto de Fornells hasta su bocana. Esta comunidad nació alrededor del castillo de Sant Antoni, en su arrabal, que fue construido durante el s.XVII y ampliado posteriormente por británicos y españoles. Fueron los británicos quienes también levantaron la torre de defensa que se encuentra en Sa Punta. Fornells también es conocido por la gastronomía basada en el pescado y en el marisco.
FERRERIES Emplazado entre las colinas de S’Enclusa y Son Telm, el valle que conforma la localidad de Ferreries destila encanto tanto por su arquitectura, muy característica de Menorca, como por sus gentes. Es el municipio con la orografía más accidentada de la isla, ya que en él se encuentran varios barrancos, el de Algendar y el de Trebalúger, y la colina de Santa Águeda, el segundo pico más alto después de Monte Toro, con una altura de 264m. El origen del nombre de Ferreries no está del todo claro. Para algunos, el topónimo proviene de que, en los alrededores, existía un convento de monjes mercedarios, mientras que otra teoría apunta a que su origen se debe a un herrero que se instaló en este emplazamiento por primera vez. En cualquier caso, el primer poblamiento de este lugar se remonta al s.XIV, bajo el reinado de Jaume II, al igual que Alaior y Es Mercadal. Merece la pena dedicar unas horas para dar una vuelta por las callejuelas de esta población, especialmente en la zona del casco antiguo, estrechas por lo general, que forman un conjunto enigmático y de gran belleza. Cabe destacar el Centro de la Natura de Menorca, complejo que da a conocer la realidad del medio ambiente de la isla y sus valores naturales, culturales y tradicionales, dentro de un espacio que acoge exposiciones temporales y, ocasionalmente, conferencias y pases de películas. Una de las excursiones interesantes a realizar en Ferreries es el castillo de Santa Águeda. Éste es uno de los pocos vestigios musulmanes que quedan en la isla, aunque el edificio fue abandonado en el s.XIV y su estado de conservación es bastante pobre. En los siglos posteriores, ante el temor de desembarcos de piratas turcos, se realizaron obras de consolidación. La montaña sirvió para proteger a la población de los temidos asaltos turcos que tuvieron lugar durante el s. XVI. Otro punto de interés es el conjunto arqueológico de Son Mercer de Baix. Este resto ha sido calificado como una naveta de habitación con columnas, de las cuales la más conocida es Sa Cova des Moro.
ES MIGJORN GRAN Es Migjorn Gran es el municipio más joven de la isla ya que fue en 1989 cuando se independizó de Es Mercadal. A pesar de ello, su historia es anterior. Este núcleo de población nació en la segunda mitad del s. XVIII durante la segunda dominación británica. Su configuración, como en otros pueblos del mediterráneo, giró en torno a su iglesia, la de Sant Cristòfol, que data del mismo siglo. Es quizás, uno de los lugares donde mayor tranquilidad se respira. Es Migjorn Gran es un lugar idóneo para dar vueltas a pie y en bicicleta. Este municipio cuenta con algunos barrancos y zona de montaña. El accidente natural más llamativo es la Cova des Coloms, una cueva a la que se puede acceder por el predio de Binigaus, descendiendo después al barranco del mismo nombre. La cueva tiene unas dimensiones considerables: una altura máxima de 24m, 11m de longitud y 15m de ancho. En su interior se han hallado restos que presuponen la presencia del hombre en épocas talayóticas. En este término municipal también podemos llegar hasta las playas de Sant Adeodat, Sant Tomàs y Binigaus.
ES CASTELL Es Castell ha desempeñado un papel importante en la historia de Menorca ya que por su ubicación (es el núcleo más oriental de la isla y, a su vez, de España) representa un punto estratégico militar de elevada importancia. De hecho, la población nació y se desarrolló a la sombra del Castillo de Sant Felip, construido por los británicos en el s.XVIII, y a él debe su topónimo. Uno de los rincones más acogedores y de ambiente mediterráneo es el puerto de Cales Fonts, donde recalan numerosos “llaüts” de pesca. El núcleo urbano inicial, compuesto de dos arrabales, se expandió con la dominación británica, y guarda un trazado marcadamente estructurado, como haciendo incapié a una disciplina urbanística de carácter militar. Entre los edificios que destacan dentro del núcleo urbano figuran la iglesia del Roser, terminada a finales del s. XVIII, y el Ayuntamiento, de fachada roja colonial, situado en la plaza Esplanada. Este último emplazamiento se caracterizaba hasta hace poco por estar totalmente rodeado de edificios de carácter militar. Aún hoy existe el Museo Militar de Menorca, que ocupa el antiguo cuartel de Cala Corb (1711) y que acoge una amplia exposición permanente sobre la historia militar de la isla. Es Castell está situado en la bocana del puerto de Maó y, en la cala Sant Esteve los británicos entre 1710 y 1726 construyeron el Fort Marlborough. Casi mimetizado con el paisaje, gran parte de esta fortificación está excavada en la roca. La galería de entrada, la galería de contraescarpa que circunda el foso y las contraminas que sobresalen de forma radial tienen como finalidad proteger el recinto central y sus cuatro piezas de artillería situadas en plataformas semicirculares para artillería en batería. El fuerte fue objeto de asedios duros, como el francés de 1756, dirigido por el duque Richelieu, o el duque de Crillón, en 1781
SANT LLUIS En la historia de Menorca se han sucedido diversas culturas y nacionalidades. En el s.XVIII, además de las dominaciones británicas y españolas, hubo unos años, desde 1756 a 1763, en la que la isla fue francesa. Testigo y prueba de ello es el municipio de Sant Lluís, lo que también hace que se diferencie del resto de pueblos de la isla. La construcción de esta localidad se inició siendo gobernador el conde Lannion, con el objetivo de agrupar a la población rural dispersa en los predios de esta zona. Como en otras localidades, ésta nació en torno a su iglesia, cuyas obras se iniciaron en 1761, dedicada también a Sant Lluís. Los trabajos quedaron suspendidos con el retorno de Menorca a la soberanía británica. En 1904, ya bajo reinado español, se construyó el ayuntamiento y el municipio se independizó definitivamente de Maó. En la entrada de Sant Lluís encontramos uno de los molinos de viento. En concreto, éste alberga un museo etnológico que puede ser visitado. Junto a la iglesia, el molino es el elemento más característico del núcleo urbano de la población. Ya en las afueras, todavía se pueden ver numerosos caseríos que conforman un paisaje rural interesante debido a la proliferación de la “pared seca”, tan característica de los caminos y predios menorquines. Por citar algunos, en los alrededores de Sant Lluís exiten los de Pou Nou, Torret, Binifadet y s’Ullastrar. En la carretera de Maó a Sant Lluís, a mano derecha, se encuentra el hipódromo de Maó y el Aeroclub, con una pista de karting. En la zona del litoral, Sant Lluís cuenta con playas totalmente equipadas, como son s’Algar, Cala Alcalfar (en donde se encuentra una monumental torre de defensa) o Punta Prima, uno de los primeros núcleos turísticos de la isla. También en la costa encontramos Binibèquer, una urbanización construida en 1968 y que recrea un antiguo pueblo de pescadores.
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